
Subir a un ómnibus es una experiencia cada vez más solitaria. Tengo el hábito de mirar a las personas con las que comparto el trayecto y cada día puedo constatar que más y más la gente está concentrada en sus teléfonos o abstraídos del mundo por grandes audífonos. Nadie quiere comunicarse, pero todos quieren ser escuchados dentro de su comunidad. Nuestra era ha producido las herramientas más rápidas y efectivas –en términos de comunicación- que la humanidad haya conocido. Sin embargo, este desarrollo ha cambiado para siempre la manera en que nos construimos como personas. La necesidad de inclusión del ser humano -paradógicamente- se satisface desde la exclusión.
La construcción de redes sociales a través del Internet ha generado una obsesión en la gran mayoría de adolescentes. Las antiguas reuniones en casa de algún amigo se han convertido en sesiones de chat y citas especiales para ir a jugar en línea. Ensuciarse en la calle ya no está más de moda. Pero, además, esta fiebre ha ido más allá. Numerosas personas han dejado de lado los viejos mecanismos con los que buscaban ser parte de una comunidad. Hoy, la estrategia es distinta: hay que estar conectado.
Ser parte de una gran comunidad virtual y tenerla al tanto de nuestro día a día parece ser el mecanismo por el cual la sociedad actual se busca y se afirma. Lamentablemente, para muchos, una buena conversación alrededor de una taza de café ya no dice mucho.
La construcción de redes sociales a través del Internet ha generado una obsesión en la gran mayoría de adolescentes. Las antiguas reuniones en casa de algún amigo se han convertido en sesiones de chat y citas especiales para ir a jugar en línea. Ensuciarse en la calle ya no está más de moda. Pero, además, esta fiebre ha ido más allá. Numerosas personas han dejado de lado los viejos mecanismos con los que buscaban ser parte de una comunidad. Hoy, la estrategia es distinta: hay que estar conectado.
Ser parte de una gran comunidad virtual y tenerla al tanto de nuestro día a día parece ser el mecanismo por el cual la sociedad actual se busca y se afirma. Lamentablemente, para muchos, una buena conversación alrededor de una taza de café ya no dice mucho.



