Mi amor por el tango comenzó mientras esperaba, con un cigarrillo en la mano, que el viejo tornamesa en la casa de la abuela volviera a andar después de años de olvido. Los quince no son una buena edad para aficionarse al tango. Para aquellos que lo hicimos, habríamos de invertir el tiempo de nuestra mirada, con una peluca de alondras. Fue la mejor edad para aficionar. Se pasaban las tardes recorriendo las calles con mezcla de piantado y flâneur. En aquel entonces la melancolía era una idea vaga y el bandoneón nos hacía soñar con un Buenos Aires de ficción; el de los cuentos de Borges. Hoy, más de diez años después, las antiguas canciones han adquirido una fuerza desgarradora.
"Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...”

2 comentarios:
"Fumar es un placer sensual genial. Fumando espero..."
El tango a diferencia de otros ritmos tiene la caracteristica en mi caso de desenredar mis pensamientos.
El sonido del bandoneon y el poeta que matrimonio tan parsimonioso.
Gracias por todas las lunas,los vasos vacios y tu pluma
Salud contigo Keke!!
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